cuando me detengo a imaginar
las paredes se convierten en ventanas
y la asfixia del cuarto se convierte en viento
una brisa que olvida la hora y el espacio

las brochas de rabia se concentran
cambiando los grises por ocres
y un desierto árido espera dormido
sin vida alguna más que la mía

las rocas son los objetos que me rodean
esos que actúan sobre mis fuerzas día a día
ya no quieren que los maltrate con la tristeza
solo que los contemple como fotografías

al subir las dunas más altas, las de la luna
observo al fondo la amargura del vacío
aquel que se formó al alejarme de las caricias
de la simpleza que nos trae a la vida

y comprendo por qué el desierto no es valle
y las cascadas no son infinitas

pablo sciuto octubre 2010
fotografía: javier sánchez salcedo