El viento sopla fuerte y combate al silencio,
entre trenes añejos, un destino desafiante acecha
rostros desolados entre puentes dormidos,
cansados esqueletos de acero, que dominan todo,
el mar como excusa de un río borracho,
expectantes casas agrietadas que quieren derrumbarse,
vidas atrapadas entre el paro y la desdicha,
besos que parecen distantes, entre un amor que levita,
los ojos de una gitana arrugada absorben la luz,
son más hermosos que el edificio más elocuente
quieren revelar el pasado, pero nunca llorar,
los colores de los azulejos carcomidos limpian el hollín
matizan como quien miente, las ganas de ser flores,
entre el desorden y el tiempo atrapado en tranvías,
que como máquinas del tiempo averiadas, tejen las calles,
un puerto falso entre el caos de siluetas de piedra,
barcos que esperan huir pronto del sacrificio de la costa
y el tinto del río que quiere emborracharlos,
fortines coloniales hartos de ser funcionarios,
de ver, que no hay batalla mayor que el ejercicio diario,
al fondo, los puentes que lo quieren todo,
volver y escapar, del caos del tiempo y la memoria.

pablo sciuto
foto: vanesa moldes